Riesgo Sanitario
Si el alimento llega hasta los niveles de la temperatura ambiente (aproximadamente 20ºC), podría implicar en efecto un riesgo sanitario debido a la rotura de la cadena de frío. En este caso conviene prestar atención al tiempo que el alimento ha permanecido a temperaturas inadecuadas y, si efectivamente se ha roto la cadena de frío, mantener el producto en refrigeración y no congelarlo.
Podría darse el caso, también, de que el alimento haya empezado a descongelarse en el frigorífico. En caso, el producto nunca ha estado a temperaturas de riesgo, por lo que recongelarlo no comportaría ningún riesgo. Se verá afectada, en todo caso, su calidad, puesto que perderá consistencia, sabores o aromas agradables, pero la seguridad del alimento no se alterará.
Alimentos Frescos
Los alimentos reenvasados en casa deben quedar aislados y etiquetarse adecuadamente Un buen hábito es sacar la carne o el pescado del envase inicial para hacer paquetes que posteriormente pasarán a ser refrigerados o congelados en casa. Es muy frecuente el realizar esto con la carne de pollo, la carne en general, el pescado y algunas verduras.
En cualquier caso, no obstante, es conveniente que al reenvasar en casa, los alimentos queden aislados entre sí para evitar la contaminación entre ellos. Del mismo modo, es aconsejable etiquetarlos indicando el nombre del producto y la fecha de congelación.
Conviene llamar la atención sobre el hecho que una verdura o una fruta tienen muy poco que ver con una carne o un pescado frescos. Por ello, deben ser clasificados en momentos diferentes, espaciados siempre por un adecuado lavado de manos.
Llevar la compra a casa debe hacerse de una forma diligente. Si la compra se efectúa en una tienda pequeña y vamos andando, lo ideal es que la distancia recorrida sea la mínima posible.
En algunas ocasiones, y especialmente en verano, el tiempo que transcurre desde la compra hasta la llegada a casa suele ser más prolongado. El tiempo es bueno, no suele llover, y al mismo tiempo que se hace la compra uno puede aprovechar para mil cosas: ir al banco, mirar escaparates, hacer alguna otra compra o gestión, hablar con amigos o familiares. Sin darnos cuenta, retrasamos nuestra llegada sin apercibirnos que a medida que pasa el tiempo y el alimento permanece a temperatura ambiente, el número de microorganismos que hay en nuestra comida aumenta, con el consiguiente incremento del riesgo.
Este problema es de difícil solución. Los amigos, familiares o la simple comodidad de hacer todo en una sola salida, nos lleva a no comprender la necesidad de llegar cuanto antes a casa. Pero, como en todo, también es cuestión de hábitos. Cuando hay varias gestiones por realizar, lo último debería ser la compra de alimentos.
El trasporte a casa, sería óptimo si se pudiera hacer refrigerado, pero no tenemos a nuestro alcance sistemas suficientemente baratos para hacerlo. Una posible solución es el empleo de bolsas isotérmicas y otra más eficaz es poder utilizar, en la medida de nuestras posibilidades, los servicios de reparto a domicilio, en los que llevarán directamente los alimentos refrigerados y/o congelados directamente desde el establecimiento hasta nuestro frigorífico y/o congelador.
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